La Vuelta Ciclista a España afronta su “sprint” final

1473195029_392607_1473195208_noticia_normal

Foto: Javier Lizón (EFE)

A falta de tan sólo 5 días de competición, la Vuelta Ciclista a España afronta la fase final de una edición que se ha caracterizado por la enorme igualdad entre los principales corredores.

La sobrecarga de esfuerzo a la que se han visto sometidos algunos de los ciclistas, que han competido en el Tour de Francia y también se decidieron a participar en la cita olímpica de Río de Janeiro ha hecho que las fuerzas con las que se ha llegado resulten en algunos casos muy mermadas, haciendo que esta edición de 2016 resulte muy igualada.

En esta situación, el corredor que mejor ha sabido gestionar sus energías hasta el momento está siendo el colombiano Nairo Quintana, del equipo Movistar, que marcha líder de la clasificación y se muestra muy optimista con sus opciones de alzarse en el cajón más alto del podio en próximo domingo en la etapa final de Madrid.

La ventaja que maneja frente a sus rivales es lo suficientemente amplia para plantearse una fase final de la competición basada en anular los más que seguros ataques y aguantar la ventaja en la única etapa de contrareloj que falta.

En la lucha por bajar a Quintana del primer puesto del cajón están el ingles Chris Froome, flamante campeón del Tour y uno de los que compitieron en Río, Esteban Chaves y Alberto Contador.

De las cinco etapas restantes, en tres de ellas se pueden dar varias situaciones de ataques y es posible que la clasificación cambie sustancialmente. Dos de ellas, las de Mas de la Costa y Aitana, ambas en la Comunidad Valenciana, ofrecerán a los espectadores dos espectaculares finales en alto en los que es muy posible que se produzcan varios ataques que intenten buscar la debilidad en Quintana, un excelente escalador que se limitara a aguantar la rueda de sus rivales directos.

La verdadera prueba de fuego será la contrarreloj de 37 kilómetros en Calpe. Es aquí donde Froome, segundo clasificado, puede intentar rebajar la desventaja de 3 minutos y 37 segundos que lleva acumulada, aunque parece complicado que pueda anularla totalmente.

¿Cómo apareció el ciclismo en Algeciras?

Para ir abriendo boca sobre este asunto, comentaros que el ciclismo y las rutas en bicicleta por esta localidad gaditana se remontan a finales del siglo XIX, precisamente al 18 de julio de 1897, cuando dos vecinos del lugar, se decantaron por coger este vehículo compuesto por dos ruedas. Ellos eran, Francisco Lacárcel y Sebastián Martín.

Ciclistas gaditanos

Ciclistas gaditanos. Fuente: Todocoleccion.net

El año pasado, a finales de agosto, se hizo un homenaje a estas dos figuras del deporte regional mediante el paso de la etapa de la Vuelta Ciclista España. Por lo tanto, a día de hoy, y después de cumplir un centenario de vida, no está de más lanzar una mirada hacia atrás.

Todo vino porque tanto Lacárcel como Martín se unieron a otros algecireños solidarios, con motivo de hacer un espectáculo benéfico taurino. Este evento consistía en reunir a todos los habitantes de Algeciras para que viviesen una gran becerrada y una prueba deportiva a través de bicicletas. Gentes de hasta lugares recónditos se acercaron hasta la Plaza de la Perseverancia, que así se llamaba entonces.

Grabado de la Plaza de la Perseverancia (Algeciras)

Grabado de la Plaza de la Perseverancia (Algeciras). Fuente: Algecirasayer.es

El festejo estuvo muy animado por parte de señoritas aficionadas tanto a los toros como al ciclismo, es del especial importancia este dato, ya que por aquellos tiempos las mujeres apenas salían de casa.

Los ciclistas algecireños, Francisco y Sebastián, brindaron la oportunidad a todos los allí presentes de montar en sus bicicletas para que percibieran y sintieran qué era sentarse en un sillín con dos ruedas y mantener el equilibrio, una de las personas que tomó ejemplo y valoró esta ofrenda fue, el que sería años después alcalde, Emilio Morilla, quién no había montado nunca en bicicleta.

A última hora, en pleno evento, se juntaron al juego los hermanos gibraltareños Fromow, quienes compitieron con Francisco y Sebastián. Todos ellos consiguieron singulares premios, como un jamón de bronce y una preciosa escribanía.

Sin apenas reglas y haciendo una completa improvisación, el espectáculo salió a pedir de boca, con tal resultado que todos los asistentes salieron gloriosos y satisfechos, con muchas ganas de promocionar esta práctica deportiva.

Llegados a este punto, ¿no os habéis preguntado que pasó con la gran becerrada propuesta en un primer momento? Pues básicamente que no tuvo éxito, fue escasa y aburrida. Nadie hizo caso a ello, todos pusieron sus cinco sentidos en la nueva modalidad deportiva.

Un año después, en 1898, Algeciras volvió a ser testigo de una nueva cita ciclista. Se acogieron ciclistas de otras regiones de Cádiz, sobre todo de Jérez, trayendo consigo una excursión competitiva hasta Gibraltar. A los pocos meses, los habitantes de Tarifa también se apuntaron a dichos ejercicios.

A principios del siglo XX, y tras el grandioso éxito del ciclismo en este municipio aislado de Cádiz, las calles comenzaron a cimentarse sin dejar rastro de baches, en contra de los impedimentos que estas infraestructuras causaban a los ciclistas.

En 1921, se rindió homenaje en la Plaza de Toros de Algeciras a todos esos niños de los trabajadores de Río Tinto, de tal forma que se organizó una carrera ciclista.

Por último, ya entrados en el siglo XX de lleno, en este pueblo andaluz se empezaron a abrir talleres para arreglar, vender o alquilar bicicletas, uno de los más importantes fue el de Juan Pino, donde muchos ciclistas profesionales de la historia, Ricardo Ochoa o Víctor Cabedo, acudieron para restaurar sus bicicletas. Posteriormente, se crearon agrupaciones como la Unión Ciclista Algecireña, que potenció enormemente la actividad ciclista.

Propietario del taller de bicicletas Juan Pino en Algeciras

Propietario del taller de bicicletas Juan Pino en Algeciras. Fuente: youtube.com

Actualmente, al lugar donde se realizó dicho concurso taurino-ciclista, se le honra todos los años con una fiesta local, donde muchos se acercan con sus bicicletas.